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El
azul se enredó en abril. Ed.
Mandala & LápizCero. 2007
Gabriela González Rodríguez
Este
libro es la consecuencia de muchos años de trabajo. Es la búsqueda
del alma de las cosas; es un intento de elevar lo cotidiano al rango
de poema para darle, sin empalago, a la poesía, la medida adecuada
de sus ingredientes naturales... musicalidad, cadencia, ritmo...
efectos armónicos que no siempre se consiguen conjuntamente. Pero,
sobre todo, la poesía tiene epidermis... piel de sensaciones, pétalos
de sentimientos.
Si
un poema no es capaz de transmitir estas cualidades... podrá ser un
buen texto, pero no habrá conseguido alcanzar el rango de poema; se
habrá quedado en el intento, incapaz de alcanzar su destino.
Que
nunca llueven los versos a gusto de todos es algo que no se puede
obviar, pero hay que seguir en el empeño de ser, de tratar de
lograr el poema perfecto.
Ardua
lucha puesto que -sabido es- la perfección no existe en esta esfera
de nuestros afanes. Sin embargo, lo importante es navegar, aunque
sea a la deriva, emprender el viaje y arribar por nuestros propios
medios al puerto que nos reclama nuestro más alto destino.
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