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¿Qué
es CiÑe?
Círculo
independiente Ñ de escritores es una asociación compuesta por un grupo
de escritores y artistas que busca la calidad e independencia en el ámbito
de la creatividad y el desarrollo de la cultura.
Para
lograr nuestros propósitos, hemos creado el Proyecto Mandala & LápizCero,
cuyo fin es hacer realidad la publicación, distribución, promoción y
difusión de las obras de sus miembros a través de Mandala & LápizCero
ediciones.
CiÑe
está abierto a todos aquellos creadores que, como nosotros, apuestan
firmemente por sí mismos y están dispuestos a emprender la aventura.
Decía Marcel Bénabou: «Sobre todo no vaya usted a creer, lector,
que los libros que no he escrito son pura nada. Por el contrario
—que quede claro de una vez—, están como en suspensión en la
literatura universal».
Muchos de nosotros hemos escrito libros y algunos de ellos han estado
escondidos en un cajón durante años, ¿por qué? Tal vez no había
llegado el momento apropiado; quizá escribíamos para nosotros mismos o
nuestra intención no era la de publicar.
Yo me dije un día: «Voy a publicar».
Casi todo, en nuestra
ingenuidad, nos parece posible hasta que llega el día en que lo
intentas de verdad. Se nos olvida el establishment; que en este
país se editan unos 65 000 títulos al año de los que muchos no llegan
siquiera a las librerías; que hay joyas ocultas que los lectores no
llegan a conocer nunca porque nadie las promociona; que hay mucha basura
muy bien promocionada a la que llaman literatura (hay un premio muy
conocido a nivel planetario…) que quizá no merezca tanto barullo; que
la famosa carta como respuesta al envío de nuestro querido manuscrito:
«Lo sentimos pero no encaja en nuestras colecciones», «No hay
presupuesto», «No deje de intentarlo en otra editorial»… se
acaba convirtiendo en una barrera infranqueable.
¿Le suena a alguien todo esto?
Sólo hay tres maneras de llegar hasta los lectores. La primera consiste
en enviar manuscritos a todas las editoriales que conocemos rezando todo
el rato, haciendo sacrificios a los dioses benefactores e, incluso,
ayunando para que tengamos suficiente dinero como para abarcar el mayor
número posible de editoriales. La respuesta… Paciencia, vuelva usted
mañana… ¿El manuscrito? Bueno, que se queden con él y, hay que ser
positivos, supongo que lo reciclarán. Esperas que algún desalmado no
utilice una de tus ideas
para llevar a cabo uno de sus proyectos.
Hay que tener fe.
La segunda tiene mucha industria. Hay que enviar compulsivamente todos
nuestros escritos —cuentos, novelas y poemas— a todos los concursos,
literarios o no (algunos son más bien una piscifactoría sin fondo) y,
de nuevo, confiándonos a los dioses ortodoxos y a los paganos, esperar
una respuesta positiva. ¿Qué suele ocurrir? Pues, después de haber
enviado cinco copias del manuscrito para nada solemos darnos
graciosamente al olvido en los brazos de Dionisos, alias Baco, con el
dolor de cabeza que, al día siguiente, eso conlleva.

Hasta la próxima vez, pero eso, ¡oh! guerreros armados de paciencia, ya
cansa…
A la tercera, básicamente, dices: «Estoy hasta…» (escritores y
escritoras deben saber ya a estas alturas hasta dónde están). Y miras
a tu alrededor o, en mi caso: me fui a dar una vuelta por ahí que duró
muchos años, luego volví y leí aquello que dijo Oscar Wilde, siempre
tan acerado: «Un escritor es aquel que tiene algo que decir y lo dice».
«Bien», dije yo, «vamos a ello.»
Eché un vistazo alrededor, rastreé toda la Red mundial relacionada con
la honorable República de las Letras; empecé a publicar en Internet y
a hacerme preguntas. Di con las editoriales de autoedición, investigué
el asunto, supe que muchos escritores —algunos de ellos muy conocidos,
sobre todo poetas— habían empezado así, financiándose sus obras o
buscando mecenas (eso era antes, ahora es una especie en extinción o, más
bien, ya extinguida; hoy están los banqueros, que prosperan
miserablemente y no están en riesgo de extinción).
No me pareció mal, al fin y al cabo, quien algo quiere algo le cuesta,
muy americano, bien… Pero ¿cuál es el problema que vi aquí? Bueno,
di con un sinvergüenza —hay muchos y los conozco a casi todos— que
me editó dos libros pero incumplió casi todo lo que me prometió con
la boca llena… Ellos no son escritores, no son editores; sólo tienen
un negocio y me parece muy bien si no fuera porque mienten sistemáticamente;
no saldan cuentas contigo, no te distribuyen, no llegas a las librerías,
no hay promoción, no hay entusiasmo, no sabes dónde estás.
Has vuelto al principio.
Yo, que soy sagitario y apunto mis flechas hacia el cielo, me cogí un
cabreo de cuidado, me consulté a mí mismo y me dije: «Tío, hazlo tú
mismo».
«¡Claro! Tengo la creatividad, energía, la ilusión y la capacidad, y
tiene que haber muchos más por ahí como yo» —dije entre mí.
Le di muchas vueltas a la idea de formar CiÑe, diseñé el logotipo, le
di más vueltas, fundé Mandala & LápizCero, me asocié con una
distribuidora y la cosa empezó a tomar cuerpo.
Y una tarde, en una presentación literaria, conocí a Chus Cuesta,
realizadora de televisión, fotógrafa y excelente escritora que había
publicado La casa del jardín de los cerezos. Estábamos en la
misma onda, así que pusimos la maquinaria a trabajar.
Luego vinieron Rafael del Campo, dibujante gráfico que trabajó en La
Codorniz, magnífico escritor y todavía guerrero a sus 60 años. Rosa
Galán, tan personal, dicharachera y creativa que tiene grandes cosas
entre manos; Francisco Jiménez «Glups», lingüista en
la Universidad de Toulouse, guitarrista de Swing y certero escritor del
que esperamos un próximo libro de cuentos fuera de serie… y, en fin,
muchos más; Patricia Retivoff, que publicó Donde duermen las
mariposas; Alfonso Navarro Hurtado, Los cuentos que me cuento;
Rafael Pañeda Reinlein, La suerte del otro; José Vicente
Merino, El néctar del aliento; Chus Cuesta publicó El rostro
de la bella Gabrielle; yo mismo he publicado hasta ahora dos obras: El
álamo amarillo y Todos buscan desde siempre al rey.
Ahora,
seguimos creciendo, somos algunos más –Manuel Ponce de León, Savio
Ramogar, Jorge Larena, José Luis Castellanos, Juan Pan García, Alicia
Cabrera, Australia Elisa Lattke, Gabriela González, Carmen Parra,
Francisco Angulo, Olga Gong, Lola Fernández-Villa...-
tenemos nuestro portal en Internet donde presentamos nuestras
obras -tanto en formato papel como electrónico- nos publicitamos,
lanzamos campañas y concursos –como ¡La Leñe! Campaña-concurso pro
Ñ, en el que exigimos la implementación de la ñ más nuestros acentos
y la diéresis en los dominios y protocolos de Internet, Dignidad,
conciencia global- y, en fin,
tratamos de hacer realidad nuestros viejos sueños.
¿Cuál
es la clave? No hay secretos, sólo tener las cosas claras y trabajar
por ellas aprovechando el apoyo del Círculo independiente Ñ de
escritores y Mandala & LápizCero. ¡Hazlo tú mismo! Trabajamos con
proyectos, nos reunimos e invitamos a otros escritores o interesados
—hombres y mujeres—, estamos abiertos a todo, construyendo el
proyecto del Círculo Ñ sobre la marcha, queriendo influir en el
panorama estético y sociocultural de este bendito país, poniendo una
seriedad lúdica abierta a otras disciplinas artísticas (música,
fotografía, pintura, cuentacuentos, arte digital…) promoviendo foros
de discusión y opinión desde una base firme que trabaja con proyectos
serios; eso es lo que funciona, lo que nos interesa, no solamente un
grupo de sobremesa para pasar las tardes del sábado de los que existen
tantos… Nosotros somos un grupo activo y funcional.
Mutua acción y beneficio
que redunda en todos.
Así que esta es la historia, parece que me he extendido un poco, pero
ha merecido la pena. Si uno persigue algo de verdad, lo acaba
consiguiendo pero, como es natural, todos tenemos que pagar el precio:
perseguir a las editoriales convencionales, jugar con los concursos
literarios, tropezar aquí y allá, crecer, navegar y… ¿desesperarse?
No, si has leído esto, si has llegado hasta aquí, puede que hayas
alcanzado tu destino.
Xavier de Tusalle
Presidente de CiÑe
Editor
de Mandala & LápizCero
info@circuloindependiente.net
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