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CRÓNICAS DE ALCORCÓN (22 de junio de 2006)

 

Savio Ramogar reflexiona sobre la Sociedad Avestruz

Es necesario leer el libro para entender qué es la “sociedad avestruz” que describe Savio Ramogar (seudónimo que emplea aquí Armando Ramos), ya que implica una profunda reflexión sobre las actitudes y experiencias vitales en la actualidad; pero se podría decir que es aquella que prefiere mirar para otro lado antes que admitir sus deficiencias y hacer algo al respecto.

Se trata de un libro “polémico” tal y como lo define su propio autor, ya que Ramogar afirma que le gusta ir a contracorriente. Esta polémica se entiende dada la trascendencia de los temas que trata. Este libro, de género epistolar, reflexiona, en 35 cartas a un imaginario amigo, Lamboni, de Benín, aunque basado en un amigo real, sobre aspectos políticos, como la Constitución de 1978, los nacionalismos... o temas de actualidad social, como el terrorismo, o también sobre la indisciplina, el “borreguismo”, la educación...

Su autor, perteneciente al Círculo Independiente Ñ de Escritores, ofrece un polémico libro que está disponible en cualquier librería de Alcorcón.  

 

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La Cepeda respira cultura

La Asociación Rey Ordoño I organiza hoy la ya tradicional presentación de las obras escritas por autores de la comarca en el último año: Tomás Álvarez, Gumersindo Cabezas y Armando Ramos.

Dentro del programa cultural veraniego de la asociación Rey Ordoño I, Amigos de la Cepeda, hoy se organiza la ya tradicional presentación de obras escritas por autores de la comarca en el último año. El acto se celebrará en la sede del ayuntamiento de Villamejil a las 20h00, con la coordinación de Antonio García Álvarez, destacado intelectual cepedano y ex presidente de la Casa de León en Madrid. Se presentarán obras de Armando Ramos, Gumersindo Cabezas y Tomás Álvarez.

Armando Ramos, un cepedano de origen (Benamarías) presentará ante sus paisanos su reciente libro ensayístico Sociedad avestruz, en el que refleja cómo mucha gente pasa por la vida sin prestar atención a los problemas, mirando al “otro lado”.

Armando Ramos ha sido un viajero incansable. Salió de su pueblo a los doce años para realizar estudios en Tarragona. Siguió después a Francia y más tarde a Italia. Terminada la Licenciatura en Ciencias Humanas en la universidad francesa de Lyón, se instaló como profesor en centros occidentales del Cercano Oriente: Beirut, Jerusalén, Trípoli de Líbano...

Durante varios años, amplió sus conocimientos históricos, geográficos y humanos por toda esta zona rica en recuerdos, monumentos y restos del pasado: Egipto, Siria, Palestina, Irak, Turquía, etc.

 

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Artículo del sitio web http://liberalextremadura.blogspot.com/

Las raíces están secas

Viernes, junio 16, 2006

Ayer en el informativo cultural de "La Linterna" de la COPE anunciaron la publicación de un libro titulado "Sociedad avestruz" de Savio Ramogar. En dicho libro se desarrollan las impresiones del autor sobre el modo en que la sociedad encaja y afronta los problemas que le ha tocado vivir, y las conclusiones son francamente desalentadoras. En muchos momentos he clamado contra la pasividad social, incluso he martilleado hasta la extenuación a mis amigos con temas que son evidentemente importantes para todos y que sin embargo les traen sin cuidado. La reacción es similar a la del avestruz, esconder la cabeza ante la proximidad del peligro, o siendo más concretos, encoger los hombros y pasar de modo indiferente con la certeza que la negación del problema lo elimina. La sociedad ha asimilado de un modo verdaderamente extraño la privacidad de la vida familiar, personal o empresarial, con la extraña convicción de que sus únicas preocupaciones han de ser las de sobrevivir independientemente de las aguas por las que transite. Y lo sorprendente es que en una mayúscula negación de la democracia, en un desprecio absoluto por las responsabilidades que esta conlleva, los ciudadanos son indiferentes a las necesidades de sus naciones, no se preocupan de defender sus derechos ni sus convicciones. Este hecho en una sistema donde el poder de decisión lo tienen los ciudadanos es verdaderamente preocupante en tanto que si uno tiene el poder de decisión y no quiere ejercerlo lo único que hará es ceder tal potestad, y llegados a este punto no hay que remontarse a Platón para conocer el sistema en el que deriva la democracia cuando queda pervertida. Ante esta situación el Partido Popular y especialmente Rajoy, Acebes y Zaplana, se afanan por intentar despertar la conciencia ciudadana, mover la silla en que los españoles dormitan y mostrarles las consecuencias de su indiferencia con la esperanza de que traten de ponerles remedio. Pero la solución no es tan sencilla, la profundidad del problema no hace prever que con un par de cachetadas el adormilado español medio despierte. Cuando las raíces están secas es absurdo varear para que caiga fruto, ya se pueden atizar las ramas con fuerza que es totalmente inútil y lo único que producirá es el desgaste del que varéa y el odio de las ramas doloridas. Hay que llegar a las raíces, hay que volcar la situación con determinación e inflexibilidad en la defensa de unos principios básicos y trabajar por inculcarlos en la población, alentarlos en aquellos que aun los sienten y desempolvarlos en aquellos que los tuvieron pero que parecen haberlos olvidado. Hoy las raíces de la sociedad están en los colegios, está en la televisión y en toda la prensa, en el boca a boca y en las conversaciones de la gente, hay que llegar a ellos y convertir el debate político en debate social que la población tome lo suyo, deben de saber que son el verdadero sujeto de la política, que los políticos y los partidos no están para decir nada, sino para ofertar ideas, principios y proyectos y para que ellos elijan. Esa es la dinámica y entonces la izquierda se desvanecerá, porque su única aportación fue el marxismo y sus resultados bochornosos están escondidos bajo la mesa, el resto de la política de la izquierda se ha basado en explotar los sentimientos de la población en cada momento, sacar partido de todas las situaciones y exprimirlas con todos los medios al alcance y sin el más mínimo asomo de escrúpulos. Los liberales debemos defender nuestro modelo, que es el que existe en Europa y el que sobrevivía en España a pesar del PSOE, hasta la llegada de Zapatero, y que con la politización de la Justicia, el control de los medios de comunicación hasta límites inconcebibles y los proyectos de Estatutos que regulan hasta el ocio de la población está cada vez más en peligro. Debemos llegar a las raíces, y extender el mensaje entre la población pues ya hemos visto que el apoyo de las elites intelectuales (entiéndase por intelectual a la persona formada no a las actrices de las rosas blancas), no ha servido de mucho. El pueblo debe de conocer sus obligaciones, se le debe de hacer partícipe y debe de ser el motor de los cambios, la voz de expresión y el que de verdad tome las decisiones. Esto solo será posible cuando el pueblo sea libre, cuando no esté sometido a la política y atado por todos sus tentáculos, el ciudadano libre debe de ser político pero no por la política sino por si mismo. Debemos romper este marco que controla todo y absorbe la independencia de los ciudadanos, cuando la población se vea libre de ataduras que lo recluyan en su propia vida privada y vea que la vida política es suya, será mucho más sencillo empujarlo a ella y que decida por si mismo.

 

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EL FARO ASTORGANO

Reflexiones sobre la sociedad actual de un profesor de Benamarías

Un libro que se presentará en el agosto cepedano de Villamejil (La Cepeda. León) (23 de junio de 2006)

No es la primera vez que Armando Ramos se adentra en el mundo editorial, pero sí es la última por ahora. Este profesor de Benamarías, ya jubilado y desde hace muchos años residente en Alcorcón, Madrid, ha puesto en las librerías de todo el país, y también en las de Astorga, su última creación. Se trata de un ensayo titulado “Sociedad avestruz”, que firma con el seudónimo de Savio Ramogar.

El libro se va a presentar, junto al de Tomás Álvarez, este centrado en la emigración leonesa del pasado siglo a las grandes ciudades españolas, en el verano cepedano de Villamejil, dentro del programa de actividades de la asociación Rey Ordoño.

Ramos, que ahora reside en Alcorcón, ha sido un viajero impenitente, comenzando por sus estudios en Tarragona, en Francia y después en Italia. Pasó como profesor en Beirut, Jerusalén y Trípoli; pero además, estuvo conociendo restos arqueológicos y monumentos, y viviendo en Egipto, Siria, Palestina, Irak y Turquía, entre otros lugares.

De vuelta a España, se ha dedicado a la traducción, a la edición, y también a escribir libros propios, mientras lucha por la independencia del pensamiento y de edición de libros en pequeñas editoriales.

En este ensayo que ahora nos entrega, se centra en una sociedad que prefiere mirar hacia otro lado antes que admitir sus errores e intentar poner remedio. Armando Ramos se adentra por temas como los graffiti, el uso desmedido de los teléfonos móviles, el terrorismo, los pequeños gestos de la convivencia cotidiana, etc.

Todo ello para inducir al lector a reflexionar y a pensar, y después a actuar.

 

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Guía de ALUCHE, noviembre de 2006-11-06

CULTURA

Armando Ramos publica el libro “Sociedad avestruz”

Un libro, fruto de unas reflexiones muy personales

A un amigo africano, de Benín, Savio Ramogar le escribe una cuantas cartas para darle noticias de lo que ocurre en España. ¿Cómo ve el autor a la España de hoy? ¿En qué berenjenal nos están metiendo a los españoles algunos dirigentes políticos sin rumbo o sin escrúpulos? ¿Por qué derroteros se inclina la actual sociedad española? ¿Hacia dónde nos conduce cierto tipo de juventud desorientada, sin principios ni valores?...

¿Qué oímos diariamente en la TV , en la radio...? ¿Qué leemos diariamente en la prensa escrita? Este libro es fruto de unas reflexiones muy personales sobre ello y sobre la sociedad en general contemplada con los ojos de la experiencia y de la cultura.

Es ilustrativo el título del libro, porque según el autor, parte importante de la sociedad en la que vivimos parece tocada por el “síndrome de la avestruz”: no quiere ver, y “no hay peor ciego que el que no quiere ver”; es cobarde, apática, comodona, borrega, relativista, veleta que gira con el viento...

¿En qué sectores de la sociedad observa el autor esta mentalidad avestruz? Según el libro de Savio, en todos y en todas las edades existe gente que esconde la cabeza bajo la arena, como el avestruz. Por ejemplo:

―entre los políticos:  esos que engañan, sectarios que mienten a los ciudadanos, que carecen de cultura...

―entre los responsables de la administración local:  esos que están en el cargo para medrar, a los que les importa muy poco el resto de los ciudadanos...

―entre los dirigentes, periodistas y comunicadores de los medios de comunicación social: esos que nos sirven mentiras o verdades a medias y que están al servicio del poder y del dinero...

―entre los nacionalistas: esos que hacen de su patria, de su tierra una religión, una religión fundamentalista en la que solo caben los adeptos...

 

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Diario de León

8 de abril de 2007

A contracorriente de lo establecido

MARTA PRIETO SARRO

 

        Parece lógico pensar que la obra que en esta ocasión les reseñamos, Sociedad avestruz, está firmada con un seudónimo, Savio Ramogar, tras el cual se halla un autor leonés, cepedano por más señas, que, licenciado en Ciencias Humanas por la Universidad de Lyón, ha desarrollado gran parte de su carrera profesional—docente, más en concreto, en Oriente Próximo (Jerusalén, Beirut, Trípoli de Líbano). Y que, tras regresar a España, trabaja en el mundo editorial, traduce, escribe y es miembro de CiÑe (Círculo Independiente Ñ de escritores): una sección de artistas y escritores independientes bajo cuyos auspicios se publica este libro.

En Sociedad avestruz encontrará el lector una serie de artículos de opinión (“Quiero que el lector tenga claro —escribe el autor en el prólogo— que mis observaciones no son juicios de valor, son meras opiniones mías”) a los que da forma epistolar. Surgen así 36 cartas de diferente extensión que el autor de la ficción envía a su amigo beninés Lamboni y en las que va mostrando sus impresiones sobre lo que le rodea tras veinte años de ausencia (“Después de tantos años pasados contigo —escribe— en ese tranquilo y amable rincón africano, acabo de instalarme en España, mi patria por ser mis padres españoles y haber nacido aquí”).

En ellas surgen reflexiones personales sobre numerosos aspectos (ideas políticas, carácter hispano, terrorismo, vida cotidiana, educación, medios de comunicación, demagogia…) que muchas veces van a contracorriente de lo establecido o se alejan de lo que hoy se denomina “políticamente corriente correcto”. Una manera, en fin, de enjuiciar la sociedad avestruz que da nombre al libro: “esa que pretende ver y no ve porque esconde la cabeza bajo la arena; que tiene ojos y no ve, porque no quiere ver; que esconde la cabeza bajo el ala porque no quiere comprometerse; que tiene oídos y no oye porque otros gritan más que ella; que tiene pies y no camina, porque vive en una continua preocupación…”

 

 


 

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