La
Cepeda respira cultura
La
Asociación Rey Ordoño I organiza hoy la ya tradicional presentación de las
obras escritas por autores de la comarca en el último año: Tomás Álvarez,
Gumersindo Cabezas y Armando Ramos.
Dentro
del programa cultural veraniego de la asociación Rey Ordoño I, Amigos de la
Cepeda, hoy se organiza la ya tradicional presentación de obras escritas por
autores de la comarca en el último año. El acto se celebrará en la sede del
ayuntamiento de Villamejil a las 20h00, con la coordinación de Antonio García
Álvarez, destacado intelectual cepedano y ex presidente de la Casa de León
en Madrid. Se presentarán obras de Armando Ramos, Gumersindo Cabezas y Tomás
Álvarez.
Armando
Ramos, un cepedano de origen (Benamarías) presentará ante sus paisanos su
reciente libro ensayístico Sociedad avestruz, en el que refleja
cómo mucha gente pasa por la vida sin prestar atención a los problemas,
mirando al “otro lado”.
Armando
Ramos ha sido un viajero incansable. Salió de su pueblo a los doce años para
realizar estudios en Tarragona. Siguió después a Francia y más tarde a
Italia. Terminada la Licenciatura en Ciencias Humanas en la universidad
francesa de Lyón, se instaló como profesor en centros occidentales del
Cercano Oriente: Beirut, Jerusalén, Trípoli de Líbano...
Durante
varios años, amplió sus conocimientos históricos, geográficos y humanos
por toda esta zona rica en recuerdos, monumentos y restos del pasado: Egipto,
Siria, Palestina, Irak, Turquía, etc.
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Artículo
del sitio web http://liberalextremadura.blogspot.com/
Las
raíces están secas
Viernes,
junio 16, 2006
Ayer
en el informativo cultural de "La Linterna" de la COPE anunciaron la
publicación de un libro titulado "Sociedad avestruz" de Savio
Ramogar. En dicho libro se desarrollan las impresiones del autor sobre el modo
en que la sociedad encaja y afronta los problemas que le ha tocado vivir, y
las conclusiones son francamente desalentadoras. En muchos momentos he clamado
contra la pasividad social, incluso he martilleado hasta la extenuación a mis
amigos con temas que son evidentemente importantes para todos y que sin
embargo les traen sin cuidado. La reacción es similar a la del avestruz,
esconder la cabeza ante la proximidad del peligro, o siendo más concretos,
encoger los hombros y pasar de modo indiferente con la certeza que la negación
del problema lo elimina. La sociedad ha asimilado de un modo verdaderamente
extraño la privacidad de la vida familiar, personal o empresarial, con la
extraña convicción de que sus únicas preocupaciones han de ser las de
sobrevivir independientemente de las aguas por las que transite. Y lo
sorprendente es que en una mayúscula negación de la democracia, en un
desprecio absoluto por las responsabilidades que esta conlleva, los ciudadanos
son indiferentes a las necesidades de sus naciones, no se preocupan de
defender sus derechos ni sus convicciones. Este hecho en una sistema donde el
poder de decisión lo tienen los ciudadanos es verdaderamente preocupante en
tanto que si uno tiene el poder de decisión y no quiere ejercerlo lo único
que hará es ceder tal potestad, y llegados a este punto no hay que remontarse
a Platón para conocer el sistema en el que deriva la democracia cuando queda
pervertida. Ante esta situación el Partido Popular y especialmente Rajoy,
Acebes y Zaplana, se afanan por intentar despertar la conciencia ciudadana,
mover la silla en que los españoles dormitan y mostrarles las consecuencias
de su indiferencia con la esperanza de que traten de ponerles remedio. Pero la
solución no es tan sencilla, la profundidad del problema no hace prever que
con un par de cachetadas el adormilado español medio despierte. Cuando las raíces
están secas es absurdo varear para que caiga fruto, ya se pueden atizar las
ramas con fuerza que es totalmente inútil y lo único que producirá es el
desgaste del que varéa y el odio de las ramas doloridas. Hay que llegar a las
raíces, hay que volcar la situación con determinación e inflexibilidad en
la defensa de unos principios básicos y trabajar por inculcarlos en la
población, alentarlos en aquellos que aun los sienten y desempolvarlos en
aquellos que los tuvieron pero que parecen haberlos olvidado. Hoy las raíces
de la sociedad están en los colegios, está en la televisión y en toda la
prensa, en el boca a boca y en las conversaciones de la gente, hay que llegar
a ellos y convertir el debate político en debate social que la población
tome lo suyo, deben de saber que son el verdadero sujeto de la política, que
los políticos y los partidos no están para decir nada, sino para ofertar
ideas, principios y proyectos y para que ellos elijan. Esa es la dinámica y
entonces la izquierda se desvanecerá, porque su única aportación fue el
marxismo y sus resultados bochornosos están escondidos bajo la mesa, el resto
de la política de la izquierda se ha basado en explotar los sentimientos de
la población en cada momento, sacar partido de todas las situaciones y
exprimirlas con todos los medios al alcance y sin el más mínimo asomo de
escrúpulos. Los liberales debemos defender nuestro modelo, que es el que
existe en Europa y el que sobrevivía en España a pesar del PSOE, hasta la
llegada de Zapatero, y que con la politización de la Justicia, el control de
los medios de comunicación hasta límites inconcebibles y los proyectos de
Estatutos que regulan hasta el ocio de la población está cada vez más en
peligro. Debemos llegar a las raíces, y extender el mensaje entre la población
pues ya hemos visto que el apoyo de las elites intelectuales (entiéndase por
intelectual a la persona formada no a las actrices de las rosas blancas), no
ha servido de mucho. El pueblo debe de conocer sus obligaciones, se le debe de
hacer partícipe y debe de ser el motor de los cambios, la voz de expresión y
el que de verdad tome las decisiones. Esto solo será posible cuando el pueblo
sea libre, cuando no esté sometido a la política y atado por todos sus tentáculos,
el ciudadano libre debe de ser político pero no por la política sino por si
mismo. Debemos romper este marco que controla todo y absorbe la independencia
de los ciudadanos, cuando la población se vea libre de ataduras que lo
recluyan en su propia vida privada y vea que la vida política es suya, será
mucho más sencillo empujarlo a ella y que decida por si mismo.
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EL
FARO ASTORGANO
Reflexiones
sobre la sociedad actual de un profesor de Benamarías
Un
libro que se presentará en el agosto cepedano de Villamejil (La
Cepeda. León) (23 de junio de 2006)
No
es la primera vez que Armando Ramos se adentra en el mundo editorial, pero sí
es la última por ahora. Este profesor de Benamarías, ya jubilado y desde
hace muchos años residente en Alcorcón, Madrid, ha puesto en las librerías
de todo el país, y también en las de Astorga, su última creación. Se trata
de un ensayo titulado “Sociedad avestruz”, que firma con el seudónimo de
Savio Ramogar.
El
libro se va a presentar, junto al de Tomás Álvarez, este centrado en la
emigración leonesa del pasado siglo a las grandes ciudades españolas, en el
verano cepedano de Villamejil, dentro del programa de actividades de la
asociación Rey Ordoño.
Ramos,
que ahora reside en Alcorcón, ha sido un viajero impenitente, comenzando por
sus estudios en Tarragona, en Francia y después en Italia. Pasó como
profesor en Beirut, Jerusalén y Trípoli; pero además, estuvo conociendo
restos arqueológicos y monumentos, y viviendo en Egipto, Siria, Palestina,
Irak y Turquía, entre otros lugares.
De
vuelta a España, se ha dedicado a la traducción, a la edición, y también a
escribir libros propios, mientras lucha por la independencia del pensamiento y
de edición de libros en pequeñas editoriales.
En
este ensayo que ahora nos entrega, se centra en una sociedad que prefiere
mirar hacia otro lado antes que admitir sus errores e intentar poner remedio.
Armando Ramos se adentra por temas como los graffiti, el uso desmedido de los
teléfonos móviles, el terrorismo, los pequeños gestos de la convivencia
cotidiana, etc.
Todo
ello para inducir al lector a reflexionar y a pensar, y después a actuar.
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Guía
de ALUCHE, noviembre de 2006-11-06
CULTURA
Armando
Ramos publica el libro “Sociedad avestruz”
Un
libro, fruto de unas reflexiones muy personales
A
un amigo africano, de Benín, Savio Ramogar
le escribe una cuantas cartas para darle noticias
de lo que ocurre en España. ¿Cómo ve el autor a la España de hoy? ¿En qué
berenjenal nos están metiendo a los españoles algunos dirigentes políticos
sin rumbo o sin escrúpulos? ¿Por qué derroteros se inclina la actual
sociedad española? ¿Hacia dónde nos conduce cierto tipo de juventud
desorientada, sin principios ni valores?...
¿Qué
oímos diariamente en la TV , en la radio...? ¿Qué leemos diariamente en la
prensa escrita? Este libro es fruto de unas reflexiones muy personales sobre
ello y sobre la sociedad en general contemplada con los ojos de la experiencia
y de la cultura.
Es
ilustrativo el título del libro, porque según el autor, parte importante de
la sociedad en la que vivimos parece tocada por el “síndrome de la
avestruz”: no quiere ver, y “no hay peor ciego que el que no quiere
ver”; es cobarde, apática, comodona, borrega, relativista, veleta que gira
con el viento...
¿En
qué sectores de la sociedad observa el autor esta mentalidad avestruz? Según
el libro de Savio, en todos y en todas las edades
existe gente que esconde la cabeza bajo la arena, como el avestruz. Por
ejemplo:
―entre
los
políticos: esos
que engañan, sectarios que mienten a los ciudadanos, que carecen de
cultura...
―entre
los responsables de
la administración local: esos
que están en el cargo para medrar, a los que les importa muy poco el resto de
los ciudadanos...
―entre
los dirigentes,
periodistas y comunicadores de los medios de comunicación social:
esos que nos sirven mentiras o verdades a medias y que están al servicio del
poder y del dinero...
―entre
los nacionalistas:
esos que hacen de su patria, de su tierra una religión, una religión
fundamentalista en la que solo caben los adeptos...
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Diario
de León
8
de abril de 2007
A
contracorriente de lo establecido
MARTA
PRIETO SARRO
Parece lógico pensar que la obra que en esta ocasión les reseñamos, Sociedad
avestruz, está firmada con un seudónimo, Savio Ramogar, tras el cual se
halla un autor leonés, cepedano por más señas, que, licenciado en Ciencias
Humanas por la Universidad de Lyón, ha desarrollado gran parte de su carrera
profesional—docente, más en concreto, en Oriente Próximo (Jerusalén,
Beirut, Trípoli de Líbano). Y que, tras regresar a España, trabaja en el
mundo editorial, traduce, escribe y es miembro de CiÑe (Círculo
Independiente Ñ de escritores): una sección de artistas y escritores
independientes bajo cuyos auspicios se publica este libro.
En
Sociedad avestruz encontrará el lector una serie de artículos de
opinión (“Quiero que el lector tenga claro —escribe el autor en el prólogo—
que mis observaciones no son juicios de valor, son meras opiniones mías”) a
los que da forma epistolar. Surgen así 36 cartas de diferente extensión que
el autor de la ficción envía a su amigo beninés Lamboni y en las que va
mostrando sus impresiones sobre lo que le rodea tras veinte años de ausencia
(“Después de tantos años pasados contigo —escribe— en ese tranquilo y
amable rincón africano, acabo de instalarme en España, mi patria por ser mis
padres españoles y haber nacido aquí”).
En
ellas surgen reflexiones personales sobre numerosos aspectos (ideas políticas,
carácter hispano, terrorismo, vida cotidiana, educación, medios de
comunicación, demagogia…) que muchas veces van a contracorriente de lo
establecido o se alejan de lo que hoy se denomina “políticamente corriente
correcto”. Una manera, en fin, de enjuiciar la sociedad avestruz que da
nombre al libro: “esa que pretende ver y no ve porque esconde la cabeza bajo
la arena; que tiene ojos y no ve, porque no quiere ver; que esconde la cabeza
bajo el ala porque no quiere comprometerse; que tiene oídos y no oye porque
otros gritan más que ella; que tiene pies y no camina, porque vive en una
continua preocupación…”