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Días
de lluvia
Mañanas
frías, grises, húmedas,
tras
los cristales de la ventana
mientras
fuera las ramas están desnudas,
ponte
cómoda en tu sofá.
Una
lectura fascinante,
una
taza caliente de chocolate,
elixir
de la vida,
panecillos
con mermelada,
conviértete
en tu cortesana.
Enciende
tu propio fuego junto al hogar,
una
mirada de aprobación,
una
sonrisa cálida,
mejillas
sonrosadas,
destellos
en la mirada.
Encanto
de los días lluviosos,
la
vida flirtea contigo,
un
piropo inesperado,
fantasía
acariciada de forma breve,
mientras
contemplas como el cielo se oscurece.
Asuntos
del corazón, lleno de sorpresas,
recuerda
que flirtear es bueno para el alma,
juega
con la comida,
prueba
fantasías.
Tardes
prolongadas y atardeceres rosados,
escóndete
bajo la manta,
date
el gusto de aventuras de sillón:
intrigas
raras, cine negro.
Mira
a través del prisma
de
las gotas de lluvia,
arranca
sonrisas tan maravillosas
como
el arco iris en el cielo.
Encanto
de los días lluviosos,
haz
las paces con tu pasado,
pon
una pizca de intriga,
otra
de aventura,
un
cruce de miradas pícaras,
y
enamórate de la vida.
Hay
corazones
Hay
corazones que una herida
les
hizo perder la fantasía
de
tener algo más duradero.
Y
buscan una historia, un beso,
una
caricia fugaz, un cuento
con
el final marcado,
el
fuego de un cuerpo que gozar.
Hay
corazones que buscan
un
lugar en el que no encuentran
mas
que soledad,
y
yo quisiera darte lo que hay en mí
aquello
que aún nos queda por sentir.
Ese
día los besos rodarán
por
los precipicios de nuestros cuerpos,
seré
el desahogo de tu mente obsesionada,
tu
fantasía hecha realidad,
la
flor de un día,
de
un instante,
porque
al amanecer no seré yo
otra
será y no existiré mas
que
en tu memoria.
Un
recuerdo entre tú y yo
que
tendremos siempre
y
eternamente,
porque
entre nosotros
ya
no habrá nada más
que
un querer vital,
secreto,
espiritual,
fugaz,
sensual,
con
un camino
para
los dos, si queremos retornar.
(Pero
recuerda, es nuestro camino secreto)
Visiones
Las
visiones de tus amoríos
ponlas
a buen recaudo
escóndelas
bajo la almohada
es
el lugar más seguro.
Nadie
las buscará
si
mueres de amor
o
si de amor matas.
En
las primeras horas
de
la noche o del día
allí
seguro estarán
cuando
te dejen vacía.
Las
visiones de tus amoríos
la
espera, el deseo,
la
caricia, el beso,
escóndelos
entre versos.
Desayuno
a las doce
Quiero
sentir tu mirada fija en la mía,
sin
reproches, sin contradicciones,
en
la mañana traviesa
que
los domingos a las doce
se
convierte en un encuentro casual.
Para
los demás somos extraños,
en
la mesa frente al cristal que da a la calle
tú
desayunas leyendo el periódico,
yo
en el patio cristalino advirtiendo
como
me das la espalda,
mientras
estudio
los
tratados de poemas del Islam
que
dejaron allí sus pensamientos.
Y
en un instante de descuido
giras
la cabeza y me encuentras,
entonces
siento tu mirada fija en la mía,
y
como en un naufragio caemos en el abismo
no
puedes acercarte a acariciarme
sabes
que si lo haces te abrasarás
y
te será más difícil volver a la realidad.
Luces
y sombras, confusión difícil de combatir,
no
lo quieres reconocer, los dos sabemos lo que nos asalta,
un
hueco en tus besos quieres hacerme
atado
a tus ojos me encuentro
pero
te detienes, no estamos solos
demasiados
ojos escrutadores
y
siento tu mirada fija en la mía
das
la vuelta y te vas,
hasta
el próximo domingo a las doce
en
nuestro encuentro casual.
La
ausencia
La
ausencia, ardua explicación,
el
lugar que dominaste en el café
está
ahora vacante.
Y
se hace extraño, sólo hace un minuto
la
vida que llevas a cuestas
lo
colmaba por completo.
Pensar
en ello, consigue ser insustancial
a
los ojos forasteros
y
si examinaran lo que al presente trazo
me
expulsarían del mundo de los sensatos.
Estás
perdiendo el tiempo, me dirían,
¿pero
de verdad lo estoy malgastando?
o
es una manera de asaltarlo
en
una existencia
que
deambula entre la luz y la oscuridad.
Entre
la soledad buscada
y
la necesidad de amar,
entre
la felicidad que no existe
y
los sueños que me dan vida.
Esa
ausencia no es fútil,
imposible
expresar el vacío
que
se apodera del ambiente.
El
perfume de tu presencia tardará en disiparse
quizá
únicamente unos minutos
hasta
que otra vida llevada a cuestas
lo
invada.
La
ausencia, ardua explicación.
Las
manos
Las
manos, prolongación visible de nuestro cuerpo,
cuerpo
con vida propia
manifestaciones
del ser y la persona.
En
nuestro universo
instrumento
del alma
que
ordena el mundo,
manos
de pianista,
de
campesina,
de
carretero,
de
barrendero,
de
taxista,
de
masajista,
de
obrero,
de
bombero,
de
ama de casa,
de
bibliotecaria...
Universo
de formas y gestos,
coreografía
de las manos,
pasión
del pintor,
lenguaje
y herramienta
del
pintor de las cavernas.
Viven
en el mundo
con
vida propia
más
allá de la edad,
del
oficio y de las formas.
Andamio
de lo que está vivo,
ballet
de verbos que lo expresan:
saludar,
rezar,
tender,
tener,
agarrar,
apretar,
blandir,
empuñar,
mostrar,
presentar...
Las
manos....tus manos...sus manos...
la
pasión más difícil de dibujar
ellas
reflejan la magia
de
los gestos de nuestro universo.
Pasión
La
pasión, sensación difícil de expresar,
sólo
es lícito quererla, ambicionarla,
sentirla,
adorarla.
La
pasión por las formas que te rodean
encontrar
satisfacción en las cosas pequeñas.
El
aire cristalino de la mañana,
rosas
amarillas, camelias blancas,
exquisitez
de la naturaleza que se filtra en mi interior.
El
color de las hojas volviéndose escarlatas en otoño,
cielo
índigo que penetras en mis sentidos
haciéndome
daño tanta belleza
que
no puedo dejar de conocerte una y otra vez.
Un
paseo por esa calle que transito todos los días,
enamorándome
de cada esquina
de
cada árbol,
de
la ventana que me vigila.
Galanteos
y pasiones
que
matizan de reflejos radiantes
mis
quimeras, mis días,
pasiones
que colman mi vida.
Toda
pasión apagada
Es
la una y diez de la madrugada, aquí sigo,
delante
del blanco papel
obteniendo
de mi cerebro atorado
palabras
que mañana no recordaré.
Esa
labor se la dejo al disco duro
de
mi ordenador,
que
se ha transformado en intérprete
de
las historias que pretendo escribir.
Una
noche fría, húmeda,
muy
húmeda, sigue lloviendo,
no
ha parado de hacerlo
desde
hace cuatro días,
y
Emilia, la chica del tiempo
del
canal autonómico
anuncia
que serán cuatro más.
Mientras
me arrebujo en la manta
de
lana y soplo mis dedos
a
punto de entumecerse.
Ahora
sería clemente disfrutar
de
una taza de chocolate caliente,
pero
quién se atreve
a
estas horas a hacer ruido
en
mi ínfima cocina.
Yo
no, que mi amor
puede
despertarse,
y
arrancar de cuajo
el
enchufe de este
aparatejo
con
el que le he sido infiel
los
ulteriores días,
no
es cuestión de tentar al destino.
¿Y
por qué me empeño
en
seguir pasando frío?
Una
lectura fascinante,
a
punto estoy de clausurar,
“toda
pasión apagada” se llama,
sugestivo
título,
mi
ya acostumbrada curiosidad
no
pudo resistirse ante él,
cuando
buscaba algo interesante para leer.
No
conocía a su autora,
una
inglesa hablando de otra inglesa
del
siglo diecinueve.
Una
dama británica,
virreina
en la India,
que
en los últimos días
de
su existencia decide rescatar
sus
sueños y descubrir la pasión
que
encubrió tras un matrimonio
victoriano.
Todavía
me quedan fuerzas
para
extraer de sus palabras
la
esencia
de
una existencia encorsetada
por
la educación y, al final liberada
por
la edad cercana a la muerte.
Sólo
ella es capaz de
poner
las cosas en su lugar.
Y
ahora que los ojos
se
me cierran, dejo aquí
para
vuestra curiosidad,
el
desenlace de tan reveladora narración
para
esta aprendiz de escritora.
Buenas
noches, para la que suscribe,
buenos
días, para quien estos atorados versos lea.
A
un amigo
Recorres
las calles perdidas
de
una ciudad inmensa
que
devora la humanidad,
buscas
ese rostro que te hará soñar
en
un futuro tranquilo,
ternura,
pasión, besos
tan
sencillo como eso
y
tan difícil a la vez
belleza,
diversión, vida...
los
placeres sencillos son el último
refugio
de los hombres complicados,
dijo
Wilde.
Tu
y yo sabemos que
no
anhelas más que eso,
no
dejar morir el día
sin
haber aprendido un poco,
ser
feliz aumentando los sueños,
hacer
de tu vida algo bueno
recuperar
la pasión
que
es la esencia de la vida.
Valorar
la belleza de las cosas sencillas
descubrir
que la poesía forma parte de tu vida,
no
dejes que negros pensamientos acudan a tu mente
dale
una patada al destino y sigue adelante,
tus
ojos sabrán ver el camino
y
yo estaré allí para ayudarte,
no
permitas que la vida pase de ti
sin
que la vivas, no te resignes
aunque
el viento sople en contra
nunca
dejes de soñar.
Las
vidas
Yo,
poetisa en ciernes, eso dicen
desconcertados,
confusos, trastornados pensamientos
como
en una coctelera se combinan en mi mente
agitándolos,
removiéndolos una y otra vez
sensaciones,
imágenes, palabras
aglomerándose
sin sentido
avivándose
y queriendo germinar,
queriendo
a alguna parte llegar.
Los
días desfilan, los plazos, las vidas
deleites,
gozos, alegrías
presiones,
tristezas, congojas,
todo
mezclado.
Poseer
tu mirada,
y
en la arca de deseos perdidos, guardarla.
Alcanzar
la primavera de tu sonrisa pintada
ilusiones
de recoger las cosas que no perdurarán,
será
mi locura que no me deja vivir en paz.
Mi
último día en la tierra, será tu voz,
tu
mirada o la alborada desde mi ventana.
Ahora
que te echo de menos
y
quiero reír, el pasado no regresa,
tú
no permites que pase de ahí,
y
no pinto nada yo aquí, es un mundo de destellos
y
de crepúsculos al que me asomo sin sentido,
el
mundo que fue tuyo y mío y que jamás figurará
porque
jamás ganará la orilla del mar.
Lo
suavizas tú, porque yo te alcanzo,
pero
no debo retenerte, y todavía justamente
si
te necesito ahí estás para procurarme tu calor
mi
razón ya no sabe donde morar, donde habitar.
Sin
embargo tus besos llevan tu marca, esos que jamás
podrán
ser olvidados porque guardados en el arca están.
La
estancia
La
tarde se extingue sutilmente,
olor
a flores impregnadas en el aire,
un
sillón confortable,
recuerdos
de viajes,
libros
encuadernados en piel,
cosas
fantásticas, pequeños adornos
y
su foto sobre el velador.
Ella
al pie de la puerta
contempla
a ciencia cierta
por
última vez, los
cuadros
en las paredes
que
revelan la vida
que
ella había pintado
y
él había disfrutado.
La
tonalidad de los lienzos
en
su hábitat natural,
fueron
concebidos aquí
y
aquí permanecieron,
observarlos
es
viajar
en el tiempo
cuarenta
años de amor,
ternura
y pasión.
Era
su estudio
su
casa, su refugio
el
solar de su historia,
de
un romance
que
duró la vida,
la
suya ya se extingue,
la
de él ya no existe.
Pero
el tiempo quedó allí
condensado
en aquellas
paredes,
libros y flores,
ahora
ya es el tiempo
de
cerrar el rincón que diseñó,
el
universo que fabricaron,
sus
rosas y sus risas
se
van con ella,
cuando
cierre tras
de
si la puerta.
Alicia
Cabrera
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