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Presentación en Madrid de "Sombras de otoño"

El pasado sábado 17 de noviembre de 2007 CiÑe acompañó a  Jorge Larena Castejón, finalista del Premio Planeta 2002 y miembro del Círculo Ñ, en la presentación en Madrid de su segunda novela: "Sombras de otoño".

 

 

Jorge Larena continúa la promoción de su novela "Sombras de otoño" acercándose a Madrid para darnos a conocer un relato sobre el alzheimer desde el punto de vista del enfermo que vive esa enfermedad. María, una mujer de mediana edad, protagoniza un relato en el que se pone se manifiesto la importancia de la memoria y los recuerdos.

El autor quiso compartir con los asistentes su experiencia personal a la hora de crear el relato.  No encontramos en él explicaciones científicas, a pesar de que Jorge se ha documentado extensamente sobre el tema, además de acercarse a algunos enfermos para observar la realidad de una enfermedad que, como él afirma, aún es una gran desconocida entre nuestra sociedad. Nos cuenta la historia de una mujer que va descubriendo día a día su enfermedad.

Acompañamos a la protagonista en su perplejidad, en su rechazo a caer en la locura, y vamos adentrándonos, cada vez con más frecuencia, en sus recuerdos, descubriendo también una Barcelona, que en los años 60, vivía una realidad que para muchos es desconocida.

Cinco años después de haber sido seleccionada entre los doce finalistas del Premio Planeta 2002, Jorge Larena decide publicar "Sombras de otoño" de modo independiente con y Mandala & LápizCero, poniéndonos delante una obra que nos hace reflexionar acerca de la vida, de los sueños, de las emociones y de cómo el destino puede gobernarlo todo por encima de nuestra voluntad.

 

Chus Cuesta

 

 

 

MADRID EN EL CORAZÓN
(Breve crónica de una presentación)

            Presentar Sombras de otoño en Madrid ha sido uno más de mis sueños realizados...
Madrid encontró un lugar en mi corazón hace muchos años. Creo que fue un amor a primera vista, apenas pisé sus calles acompañado del señor Gassol, un catalán -la vida es pura paradoja- profundo y afable que me explicaba todo cuanto sabía de cada edificio y de cada rincón. En cualquier caso supe que sería un amor para toda la vida cuando mi primo Prudente y su familia me acogieron y me hicieron sentir la vida de esa ciudad desde su interior, como uno más de ellos. Claro que aquel era otro Madrid y también yo era otro Jorge Larena que, con apenas trece años, descubría deslumbrado el mundo de los adultos... pero no importa que ella y yo hayamos cambiado tanto, cada vez que llego siento que sigue siendo mía y sigo siendo suyo...
            La Champañería María Pandora es un lugar esencial. En las Vistillas, junto al Viaducto, sus cristaleras se hacen balcón y su interior te invita a quedarte, a acomodarte, a sentirte bien, tranquilo, como si el ritmo frenético de la urbe quedará excluido por el sortilegio de esa puerta que cuesta cerrar y por la que esa noche penetraba un frío inclemente. Uno puede soñar sus sueños de muchas maneras, uno puede desear el éxito de muchas maneras, uno puede querer que las cosas sucedan de muchas maneras... al final sólo hay una realidad, y la realidad de esa noche en la Champañería fue la mejor que pude haber soñado, querido y deseado.
            Toda la mágica realidad de esas horas es responsabilidad de Xavier de Tusalle, editor y soñador, con el que en más de una ocasión mantengo notables diferencias, pero al que desde estas líneas deseo reconocer su mérito, en ese evento y en el propio hecho de que Sombras de otoño llegara a convertirse en libro. Él diseñó un modelo de presentación que yo no había experimentado antes. Sus amigos hicieron una introducción musical que llenó la atmósfera de Maria Pandora de los iones del bienestar emocional. Después todo resultó sencillo, Xavier, yo, mis primos, Pilar, la gente de CiÑe, Esperanza haciéndose cargo de las cosas, y algunos otros rostros que me eran desconocidos; en un discurso tranquilo, en un diálogo que a ratos derivó hacia cuestiones que trascendían al propio hecho del libro pero que, en cualquier caso, resultó extraordinariamente enriquecedor para este autor y, espero, para quienes estuvieron presentes allí.
            En suma, el sueño se concretó mejor de lo soñado porque, por encima del impacto material que este tipo de eventos pueden tener, por encima de las cuestiones logísticas, me llevé de allí muchas miradas, muchas sonrisas, muchos abrazos verdaderos, mucho amor y muchas sensaciones, todo eso tan intangible, tan ninguneado en estos tiempos, tan imprescindible para seguir adelante en el camino de la vida.

Jorge Larena Castejón

 

 

Xavier de Tusalle, Presidente de CiÑe editor del Proyecto Mandala & LápizCero acompañó en la mesa al autor

 

El grupo John García Baskerville Trío amenizó la velada a ritmo de swing

 

Algunos de los miembros de CiÑe quisieron acompañar a Jorge en la presentación de su obra

 

 

 

 

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