De monopolios, soliloquios y otras sandeces

(Reflexiones de un ciudadano a su pesar)

 

Pues sepan vuestras mercedes que soy un usuario de Windows Vista, qué cosas, y me han subido las dioptrías. Debe ser el arte de la casualidad.

Y les contaré el portento.

Todos estamos sometidos a la segunda ley de la termodinámica, la entropía, que por designio natural nos somete a la vejez y la estulticia, al desamparo y la decrepitud.

El Todopoderoso es ya muy viejo, no es tarea fácil vivir eternamente. Por eso, el señor Gates ha decidido probar suerte. Y como xp estaba en plena madurez, Bill dijo: Hágase el Vista. Y vio. ¿Qué es lo que vio? 52 millones de líneas de código para juguetear con los usuarios, inocentes contenedores de la necesidad contingente.

¡Palabras mágicas! Me voy a comprar un ordenador nuevo. ¡Qué maravilla! La tecnología avanza que es una barbaridad. Sistemas prácticamente perfectos, sin cuelgues ni chocheces, inteligentes y sibaritas, vistosos, muy vistosos. Bill dijo: ¡Ya está! El próximo se llamará Windows Vista. Será tan bueno que pasará por imprescindible y lo colocaré de serie en todas las marcas disponibles.

Y así fue, la luz se hizo disponible y la vista apareció, mostrando su contundencia.

-Buenas –le dije al comercial-, quiero comprar un portátil último modelo con la última versión de xp.

-No hay. Ahora tenemos el Vista.

-¡Qué interesante! No me ponga las cosas difíciles, soy un profesional y sé lo que quiero. Cuando una cosa de Microsoft funciona medianamente no admito riesgos inútiles.

Empecé a mirar equipos. Y los miré bien. Todos estaban en el asunto del Vista, ¡eran videntes!

-¿Qué puedo hacer? –le dije al comercial.

-Comprar y esperar un año para que el sistema funcione.

-¡Oh, maravilloso! Si no le importa necesitaría que funcione ya mismo, es decir, desde el mismo momento en que empiece a utilizarlo. ¿Eso constituye un problema?

-Estamos hablando de Microsoft, señor cliente, podría haber sido Supersoft o Megasoft, pero no, es Microsot y eso quiere decir que las cosas van lentas.

-Ya veo, no tengo opción, iré al oculista y como no tengo más remedio me compraré un ordenador nuevo con un sistema operativo nuevo, ¿puedo elegir? 

-No, usted es un consumidor, sólo puede elegir lo que se le dice que consuma.

-¡Ah, ya veo! Esto es como la política; en la política los sistemas operativos también funcionan con mucha vista. O giras a la derecha o a la izquierda, que para el caso es lo mismo. A esto se le llama democracia. Es sumamente gracioso. ¿No hay sistemas intermedios?

-Sí, pero no están operativos; son cosa de ficción.

-Yo soy escritor.

-Bien, escriba 52 millones de líneas de código.

-No, escritor de ficción.

-Entonces…

Entonces busqué y busqué y busqué, y me encontré con la cienciología y la cerveza. Fue muy sencillo.

-Póngame otra caña –le dije al camarero-, y dígame lo que le debo.

-200 €.

-¡No jodas! ¿También están utilizando la cebada para hacer biodiesel? ¡Joder! No dejan quietas las cosas de comer.

-Perdón, es que la máquina registradora usa el nuevo sistema operativo y…

-¡Ya! No me lo diga, ¡tiene mucha vista!

 

Sepan vuestras mercedes que la libertad es una entelequia que manejan a su antojo los programadores del sistema operativo que llamamos… ¿Estado? ¿Vida? ¿Sociedad? ¿Democracia? ¿Religión? Ellos se frotan las manos y hacen cuentas mientras los usuarios toman copas, miran la televisión y votan mecánicamente las múltiples opciones del sistema. Dos. Es decir, una: rentabilidad.

La Revolución francesa se ha convertido en eso: Igualdad, Fraternidad y Rentabilidad.

Todos ellos tienen mucha vista.

Lo llaman globalización y alardean de haber bajado de los árboles hace mucho tiempo mientras se dedican a masacrar los bosques. Todo lo que hacen, lo hacen con mucha vista. Se reúnen en Bilderberg (consultar) y se pasan la democracia por el forro porque saben que no existen ciudadanos, sólo consumidores sometidos a la segunda ley de la termodinámica.

 

Me he comprado un ordenador nuevo y me ha dado mucho que pensar, claro que yo todavía pienso. La palabra clave es obsolescencia. La renovación continua para que el sistema consumista impere y engorde. Y, a ser posible, engorden siempre los mismos. Con el nuevo sistema operativo mejor renovar todo el mobiliario, todos los periféricos –lo quieras o no- y luego decir: estoy a la última.

Cuando quise conectarme a internet con mi nuevo sistema operativo –es decir, el impuesto, el de ellos- pude comprobar que nada funcionaba. Llamé a mi operador y le dije:

-Internet no va, no funciona el modem, ¿qué hago?

-Busque controladores.

Pero no hay controladores.

-Bien, podemos venderle el último router…

Yo le compré a Telefónica el último router, pero protestando, diciendo que me iba… Pretendían cobrarme ochenta y pico euros.

-Está bien, no se vaya, le cobraremos treinta y tantos, como si acabara de llegar…

Me enviaron el jodido router con un disco y una carta que decía:

Este router no funciona con Windows Vista.

 

Después de todo el sistema no tiene tanta vista como pretende y al usuario se le trata como si fuera una auténtica basura. ¿Qué hacer?

Acude a las oficinas del Gobierno de España (tachán), te verás de nuevo en el siglo diecinueve, ¿recuerdas? José de Larra, Vuelva usted mañana

Zapatero a tus  zapatos, todo va bien…

 

Pues sepan vuestras mercedes que soy un usuario de Windows Vista, qué cosas, y me han subido las dioptrías. Debe ser el arte de la casualidad.

Y ya les he contado el portento.

Juzguen por sí mismos.

 

 

Xavier de Tusalle

17 de septiembre de 2007

 

 

Nota de última hora:

Hi Bill,

pay, take the Money and run. You are a good boy, so change your mind.

Best regards

  

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