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Segundo premio Campaña concurso pro-Ñ
La señora respetable
Carmen Frontera Quiroga
Begoña
enseñaba la niña con maña a hacer una redacción sobre una piña en
el ordenador. Al tiempo, Begoña se retocaba el moño y vigilaba
al niño que jugaba con un cañón. La niña quería jugar con su muñeca
y estaba deseando mandar a hacer puñetas a la piña y a los piñones.
Begoña sentía deseos de partir los piños a la niña que se ponía ñoña
y observaba sin ninguna coña la
roña que el niño traía en las orejas después de jugar en el parque.
De
pronto, la escritora pensó que había pegado auténticos puñetazos con
su dedo meñique en la letra “Ñ” del ordenador y no tendría ningún
sentido colgar su microrrelato en Internet. Begona no sería ni nombre
propio, ni de flor, ensenaba y nina no serían nada, mana no seria ni
alimento sin acento en la “a”, la pina seria la mujer del pino y no
su fruto, el mono en la cabeza debía de ser muy incomodo, las punetas
debían ser primas hermanas de los gamusinos, y la nona, la cona y la
rona serían como las tres Marías.
Sólo
le había faltado escribir que cuando la nina se olvidó de su muneca
cino sus ideas a la pina, por fin Begona pudo terminar con los deberes
de la nona que tenía sueno. La cansada senora bano al nino pequeno, le
quitó la rona de las orejas y le puso un panal (de rica miel supuso)
anorando lo que anteano (esto le sonaba a intestino grueso) era un PAÑAL.
Decidió
que la “Ñ” es “la señora respetable” del alfabeto español y
colgó un mensaje reivindicando su existencia en INTERNET.
[Campaña
Pro-Ñ]
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