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Primer
premio Campaña concurso pro-Ñ
Quiero ser yo
Maribel
Romero Soler
Es
una operación muy sencilla, le decía amablemente el cirujano lingüístico,
no tiene de que preocuparse.
¿Qué no tengo de que
preocuparme? Claro, para usted es tan simple como quitarme la peineta,
pero de eso nada. ¿No se da cuenta de que pierdo mi identidad? Es algo
así como una operación de cambio de sexo y desde luego no estoy
dispuesta.
No
sea testaruda señora. ¿Ve? Ese maldito gorro le impide ver más allá
de sus narices. Piense en Europa, en el resto del mundo, ¿cuántas
letras ñ hay? No se puede quedar anclada en el pasado, hay que avanzar
con los tiempos.
No me hable así. Yo no soy
antigua, vieja ni desfasada, tan solo soy diferente, en parte un poco niña,
a veces un tanto extraña, hogareña y
soñadora. ¿Me puede explicar como seré después de la operación?
Quizás un poco nina, a veces un tanto extrana, hogarena y sonadora, ¿de
qué? ¿De mocos? No, doctor. A mí no me opera nadie. ¿Acaso la letra
jota deja de ser jota porque le quiten el punto? Que yo sepa no se
convierte en juta ni en jeta. Y lo mismo le ocurre a la i, no se
convierte en o ni en u. Pues yo no quiero ser n porque no me da la gana,
coño.
¿No
se da cuenta de su vulgaridad? Es usted como un ave de rapiña, huraña,
ñoña, de mala calaña, empeñada en molestar.
¡Bravo doctor! Le felicito.
Por si se da cuenta de la falta que hago.
FIN
[Campaña
Pro-Ñ]
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